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El Amor es el verdadero Conocimiento



| El Amor es el verdadero Conocimiento |
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Extraído del libro La Inteligencia del Amor [Jorge Lomar] Nuestra mente puede funcionar en base al sistema temor o en base al sistema Amor, tal como si fueran dos “sistemas operativos” distintos. Lo normal es que nuestra mente se encuentre casi desbordada de “programitas” del sistema operativo temor. De vez en cuando, surgen brillos de otro sistema operativo que aún no hemos integrado y que nuestro sentimiento más elevado nos invita a descubrir mediante una experimentación valerosa. Sobre este tema precisamente versa este libro.
Todo esto ocurre a espaldas de tu consciente. Es el subconsciente el que se halla conectado con el saber de la naturaleza, inmensamente más extenso e integrado con la totalidad que nuestro pequeño saber, tal como un terminal informático se halla conectado a un gran programa central con el cual opera confiadamente. Nuestra mente consciente se encuentra desintegrada de este saber universal que hace funcionar las cosas “por si solas”. En nuestro estado de separación creamos formulas de “creatividad independiente” que nos alejan de lo esencial. Ya he hablado del sistema operativo temor, por tanto, podemos decir que el temor también es energía ordenada por un tipo de programación mental o sistema de pensamiento. A esta mentalidad lo llamamos ego. Miremos de cerca la inteligencia Amor. ¿Cómo maneja la información a diferencia del modo en que lo hace el temor? VerdadTomar consciencia es darse cuenta. Y darse cuenta es ver la verdad. La definición más inteligente que existe de la palabra inteligencia, tal vez sea la de “capacidad de ver la verdad”. Inteligencia es la capacidad de ver la verdad. Vivir en la verdad es inevitable pero se puede hacer inconscientemente. Reconocer la verdad es a lo que se ha llamado “hacerse consciente”. Se llama consciencia pura al conocimiento pleno, a la luz total sobre un asunto, la verdad total, la información completa bajo todos los puntos de vista posibles. Ser consciente es asumir la verdad, darse cuenta de cómo son las cosas sin engaños ni ilusiones. Un canario que se haya criado enjaulado en el salón de una casa vive toda su vida creyendo que el mundo se reduce a las pareces que puede percibir, a las luces, sombras y colores que desde su ubicación permanente puede conocer. Tal vez un día su dueño, por error, deja la puerta de su jaula abierta. El pajarillo se asoma tímidamente y finalmente decide salir. Vuela y vuela hasta escaparse por una ventana. Descubre entonces, en medio de una sensación que oscila entre el temor y el asombro, una verdad más grande. Descubre un mundo inmenso que contiene al que anteriormente creía único. Esta es la sensación que tenemos cuando realmente comprendemos algo. Es una sensación de “ver la verdad” tal como si ciertas barreras de la mente se derrumbasen y accediéramos a una expansión de nuestra visión. Esto se llama comprensión o toma de conciencia. En el momento de comprender desde el fondo, no necesitamos demostraciones, ni verificaciones externas. Tenemos la certeza de un “ajá” interno y seguro. Es el sentir de la evidencia. Hemos comprendido, hemos accedido a un nivel superior de inteligencia. Ahora solo nos queda ser coherentes con el nuevo nivel de verdad descubierto. Una diferencia de base entre el Amor y el temor es la inexorable tendencia a la verdad del Amor, ya que el Amor es la Verdad. Por tanto, es el impulso esencial a hacerte consciente. El Amor es la Verdad. Su Inteligencia es el Conocimiento auténtico. - Claro, el amor es la verdad, pero ¿qué verdad? ¿es que existe una sola verdad? ¿tu verdad o la mía? El amor promueve la verdad El amor produce verdad, mueve la experiencia hacia la verdad, pro-mueve verdad. No una verdad concreta, sino la máxima verdad que podamos concebir en un estado de conciencia determinado. Tu verdad, la mía y la de aquel, la verdad total: la máxima verdad comprensible en la conciencia del observador. Muchas veces se le llama luz, ya que la luz es la manifestación física que nos permite ver todas las cosas. Del mismo modo relacionamos ver con hacernos conscientes. Ciertamente, la que en realidad ve es la conciencia, la mirada pertenece a la mente. Cuando entramos en una habitación y accionamos el interruptor de la luz, de repente vemos cosas que “no estaban ahí”. De no haberlo hecho, probablemente hubiéramos tropezado con ellas, habríamos avanzado temerosamente entre lo desconocido y tal vez nos hubiéramos hecho daño. Habría sido más complicado hacer cualquier cosa, ya que no hubiéramos podido conocer el medio en que nos movíamos. Nuestra energía hubiera estado enfocada en gran medida en protegernos. El Amor produce un cambio en el modo de percibir que nos hace más conscientes. En definitiva, cuando cambia tu percepción, lo observado también cambia para ti. Tu modo de percibir la realidad es lo que configura tu realidad. Una persona que jamás haya visto una cámara de vídeo, observará este objeto con curiosidad sin encontrar mucho sentido. Se fijará en el pequeño cristal curvo de la lente, en la caja metálica, en la correa y solo podrá relacionarlo con objetos que anteriormente hayan participado de su experiencia, de su percepción. Si anteriormente conoció la cámara fotográfica, puede ser que relacione ambos objetos y se aproxime a la conclusión de que se trata de un “capturador de momentos”. Sin embargo, una persona que ve una cámara de vídeo después de haber visto cientos de ellas reaccionará de modo muy distinto. Mientras que el primero observa la cámara con curiosidad, comparándola con objetos parecidos y sin idea del propósito del objeto, el segundo probablemente revisará su peinado, cuidará su postura y se sentirá nervioso por lo que esa cámara es capaz de registrar. Dos seres humanos con diferente experiencia perceptiva previa, viven una realidad muy distinta. Es evidente que el modo como percibimos nos hace experimentar la realidad de un modo tan distinto que podemos decir que nuestra percepción configura nuestra realidad. En otras palabras, todo depende del cristal con el que se mire. El Curso de Milagros habla del Conocimiento como el estado en el que la mente está al servicio del Amor. Es la mente de Dios. Por ello, y siguiendo al Curso, es imposible conocer nada sin Amor. Para conocer, ¡es preciso amar! Sin amor, el conocimiento no es auténtico. Se hace una clara distinción entre el conocimiento de la mente dual, cuyo objetivo es hacer clasificable, caracterizable y juzgable a cualquier cosa y el conocimiento de la mente divina. Este mensaje, en toda su profundidad, es la mejor fusión entre Inteligencia y Amor que he visto jamás. Para conocer auténticamente es preciso amar. Si creías que para saber si alguien merece tu amor, primero debías conocerle, recuerda que lo primero que necesitas para conocer lo que sea, incluyendo a una persona, es… amarla. Amar es la percepción correcta. |